Las costumbres hay que respetarlas. Y en nuestro grupo, Halloween es sinónimo de que Lewis nos organice una partida a algún juego un poco spooky para que saquemos los zombis y acabemos a tortazos.
No obstante, esta vez la propuesta se encaminó hacia un reglamento más oldhammero, siguiendo la tendencia de nuestro último año, acabando así en plena Ciudad de los Condenados: Mordheim.

Lewis nos propuso a Borja, Txiki y a mí jugar un escenario a tres bandas en el que se enfrentarían No Muertos, Cazadores de Brujas y Skavens, con el fin de conseguir un buen pedazo de piedra bruja. Y, de paso, las cabezas de los comandantes enemigos. Un martes cualquiera en la Ciudad de los Condenados, vamos.
Sin dudarlo aceptamos la propuesta y, en mi caso, aproveché para abrir unos blísteres cerrados que conseguí meses atrás por Wallapop para mi eterno proyecto de Condes Vampiro de 6.ª edición. Bueno, y también despinté alguna que otra miniatura comprada de segunda mano, que de esas había comprado casi a granel.


Cuando preparaba las miniaturas del proyecto me planteé las preguntas de siempre: ¿Por qué no se llegó a abrir el blíster? ¿Quién las pintó y cuánto hace de ello? A pesar de no tener respuesta a estas preguntas, me satisface pensar en que les pueda llegar su momento en la mesa de pintura y de tomar papel en el campo de batalla.
Para apañar medianamente la banda, preparé miniaturas de necrófagos, lobos espectrales, zombis de plástico multicomponente y a dos héroes de metal: el nigromante original de la banda de No Muertos y la miniatura de la vampiresa Lahmia de quinta edición. En lo que respecta a la pintura, opté por esquemas muy clásicos, inspirándome con las imágenes del reglamento y del libro de ejército de Condes Vampiro de 6.ª edición.

Una vez pintada la banda entera, incluidos los bordes de Bestial Brown en las peanas, llegó el día de la partida. Fue un poco frenético pintar tanta mini en poco tiempo pero tampoco os negaré que no se pudo comparar con pintar las miniaturas actuales cargadísimas de detalles. De veras, de cada vez valoro más lo bonito que llega a ser lo más simple.
En el club encontré una mesa formada por un gran jardín de Morr central rodeado de edificios residenciales. Como era de esperar, mis No Muertos tenían que desplegar entre las lápidas, bien en contacto con la piedra bruja, mientras que mis rivales empezaban la partida en bordes opuestos de la mesa.

Mi banda estaba liderada por la vampiresa Arabella Von Carstein y le acompañaba su fiel nigromante Karlton Hestus, una pandilla de necrófagos, zombis y lobos espectrales dispuestos a gritar eso de truco o trato. Borja dirigía a las apestosas ratas Skaven y Txiki a un grupo de valientes Cazadores de Brujas que buscaban la cabeza de la vampiresa.
Para compensar el injusto despliegue de los No Muertos, estos contaban con una regla especial de la casa: al final de cada turno invocaban un zombi más a la fiesta de Halloween, siempre y cuando mantuvieran el control de la piedra bruja.
Os dejo por aquí unas fotos del despliegue de algunas de mis miniaturas y de mis rivales.
A pesar de ser un reglamento tan sencillo y de usar tan pocas minis, la partida estuvo cargada de momentazos narrativos. No olvidaremos la muerte del ingeniero brujo en el segundo turno por la colleja transilvana de un zombi, los skavens emboscando a los humanos por las callejuelas o el pistoletazo que se llevó por delante al bueno de mi nigromante.
Como broche final de la partida, cuando llegó el crepúsculo a la Ciudad de los Condenados apareció un Aenur dirigido por el compañero Ignacio para dar caza a aquellos que buscaban la piedra bruja. Fue tal el pavor que ocasionó que tanto los Skavens como los Cazadores de brujas acabaron fallando el chequeo de desmoralización.
Si, mis rivales acabaron huyendo antes de hora, pero no sin antes llevarme al capitán humano como nueva mascota de la vampiresa.
Esta es la crónica de nuestro evento narrativo de Mordheim, un juego con unos cuantos añitos a su espalda pero totalmente jugable y disfrutable en 2026. Gracias de nuevo a Lewis por organizar el evento y hacer de máster en la partida.
Sin duda alguna volveremos a jugarlo y a explorar más calles de esta maravillosa ciudad condenada a la destrucción. Quizás incluso en una pequeña campaña narrativa en la que contar las aventuras de Arabella y de Karlton. Quién sabe…











